(Lima 2022) Anotaciones libres del cuaderno de Santiago Salas.
10 abril. Fin de semana largo. El congresista Raimundo entra solo a su casa de campo a las afueras de la ciudad.
12 abril. El congresista no ha salido de su casa por dos días.
13 abril. Tercer día de seguimiento. El doctor bota la basura, y se dirige a su oficina.
Semanas antes, le enviaron un correo electrónico diciendo que investigue a una persona. El trabajo como free-lance le da mucho tiempo libre a Santiago. Era común estar horas en su auto o motocicleta de madrugada siguiendo a alguien. Sus clientes en su mayoría eran mujeres que buscaban alguna prueba de infidelidad a su marido. Siempre eran fotografías de un esposo en la cama con una mujer, pero en su mayoría, eran con otro hombre.
Solo le había tocado tres casos raros: el primero era de encontrar al ex enamorado de una chica que había partido hace 10 años al extranjero. Después de tres meses lo encontró, pero solo era un cuerpo con las siglas de NN. El cuerpo estaba en una facultad de medicina siendo utilizado por los estudiantes.
El segundo caso fue de un padre que quería que siguiera a su hija. A la semana presentó las fotografías: la chica en fiestas, caminando por la ciudad en invierno, algunas tazas de café con unos amigos, visitas al cine y a la librería. No tenía nada. "Es imposible que no esté haciendo nada malo", le dijo al padre. Santiago le dijo que eso había registrado. El padre molesto le dijo que sabía que su hija lo engañaba con un chico que estudia con ella. Santiago dejó el caso, porque se dio cuenta que el padre abusaba de su hija y porque estaba loco.
Y el tercer caso era el que estaba siguiendo. A su correo electrónico le adjuntaron dos fotos y el nombre de la persona a investigar. Era el congresista Raimundo. No sabía quién lo había contratado. No le importó. Ya le habían enviado un cheque con un par de ceros. Aceptó. Siempre aceptaba, así no le guste los casos ya no era de el antes, un joven pero brillante reportero de investigación de un diario de la ciudad. Ya no era él desde que escribió sobre el caso de " La extradición de Yon Ku". La ciudad dejó de ser de Santiago.
Recogió las bolsas de la basura y encontró muchas inyecciones y botellas de líquidos sin etiqueta. Se los mandó a uno de sus pocos amigos que trabaja en la división anti criminal. Los resultados decían que esos líquidos eran para preservar, para embalsamar.
- ¿Y para qué ese tipo quiere disecar?
- Creo que ya sé para qué es
Después de un mes de investigación envió por correo electrónico todo lo que había encontrado, anexado por fotos y documentos.
INFORME FINAL
Al congresista Raimundo nunca se la han conocido enamorada o novia. A inicio de los años noventa empezó a concurrir seguidamente a diversas discotecas de gays (ver anexo de fotos de la 1 al 23). En el año 92 se enamoró perdidamente del travesti Fulia Cevica.
Fulia era el icono gay de esos tiempos en Lima, también fue el primer en cambiarse el sexo, además de poseer el recor Guinnees por el mayor número de operaciones que ha resistido un ser humano. Fulia nunca le hizo caso a Reimundo hasta lo mandó al hospital con el brazo roto, porque lo pescó siguiéndola.
En el año 2001, Fulia murió de una bronconeumonía. Raimundo se deprimió tanto que hasta tuvo que recurrir a los psiquiatras (ver anexo 2 de copia simple: ingreso a la clínica psiquiátrica particular Bruce).
***
Después de tres meses de tratamiento Raimundo, supuestamente sanado, llamó a su novio ocasional. Después de una noche de sexo duro, Raimundo se dio cuenta que ya no era igual después de que Fulia muriera. Nunca la tuvo, pero igual la quería para siempre, que siempre viviera, así no sea con él.
A los dos días llamó a sus dos hombres de confianza que trabajan con él: joder a alguien, extorsionar, cobrar, romper cuellos, costillas y cabezas. Los citó a la una de la madrugada en su casa.
Después de una hora de trayecto bajaron del auto. Los dos hombres miraban al congresista delante de ellos caminando en la noche, sobre tumbas y flores secas. Ellos cargaban las palas.
Raimundo fumaba mientras alumbraba el hoyo. A la hora llegaron a sacar el ataúd y lo llevaron a la casa de campo del congresista. Los dos hombres salieron de de la casa con los bolsillo llenos y la promesa que nunca hablaran del tema.
Santiago entró a la casa de campo del congresista cuando él estaba en el pleno. Palanqueó la puerta y bajó al sótano. Ahí se congeló al ver, sobre una cama, el cuerpo disecado y embalsamado del travesti Fulia que vestía un vestido negro con escote. Las sábanas blancas olían a semen.
Santiago fotografió todo y se fue. En la noche envió el informe final de 34 hojas. Al día siguiente le enviaron dos mil dólares a su cuenta bancaria y en su correo recibió un mensaje de una sola línea: excelente trabajo. Te llamaremos para otro.
Santiago apagó la computadora y se arrepintió de haber escrito ese reportaje sobre " La extradición de Yon". Si no lo hubiese echo no estaría haciendo este tipo de trabajos.
A los dos años, el congresista fue violado con una botella de Coca Cola de litro y medio por Eme. Se salvó de morir bañado en ácido muriático por la llegada de una patrulla policial. Eme escapó.





















Una cabeza con grandes ojos azules y labios pintados de rojo me mira. Es una cabeza de un maniquí que tiene una peluca que cuesta 50 soles. Peina esa peluca para una niña que esta en tratamiento de quiroterapia. A veces no quiere cobrar, porque viene gente pobre y se le parte el alma cuando piden rebaja. El típico olor a incienso abraza el ambiente.












